Y VENDIERON LA EMPRESA

Y VENDIERON LA EMPRESA

LOS FUNDADORES

Años y años compartiendo la faena con docenas de personas a las que habían contratado para hacer un trabajo y que poco a poco se habían convertido en parte de sus vidas.

Los fundadores nunca pensaron en llegar hasta el lugar donde tenían la Empresa. Habían sido jóvenes que al poco de dejar la Universidad sintieron la inquietud de montar eso que llamaban negocio.

Con cuatro perras, cientos de ideas y millones de ilusiones se lanzaron a fabricar un nuevo producto, a veces revolucionario para la época y otras copia de aquello que habían visto en el extranjero.

Los de esta casta de gente fueron en el siglo pasado, primero metalúrgicos y luego químicos, al igual que en el anterior sus predecesores, lo habían sido textiles y como ahora en el presente, lo son los informáticos o los que se dedican a la biotecnología.

Distintos campos, pero el mismo afán de hacer algo nuevo, algo distinto, aprovechar el nicho y la oportunidad y sobretodo construir algo diferente.

 

BICHOS RAROS

No les cuadraba entrar en la política, ser funcionario, montar un despacho o vivir de las rentas. Lo suyo es esa enfermedad que se llama emprendimiento y que es aquella con la que se construye la riqueza de los pueblos.

Sus manías se convirtieron en ritos, sus obsesiones en valores y sus intuiciones en productos. En algún caso también, en riesgo personal, para que ni una sola semana, ni un solo mes les faltara el sueldo a sus empleados.

Esa escuela de rarezas les pervivió en el tiempo. Esa universidad en el aire no produjo ningún libro, ningún manual de empresa, pero todo el mundo aprendió la forma de “como hacer las cosas”.

Durante mas de cinco lustros su estilo pervivió en una forma de cultura, que terminaba en una cena anual y en un reloj para recordar los 25 años de estar juntos. Había gente que podía perdonar un aumento, pero nunca el reloj de empresa.

 

LOS CONTINUADORES.

Se fueron ellos y continuaron la obra, mitad sus descendientes y mitad sus más directos colaboradores. Con ideas nuevas, pero siempre intentado imitar a los pioneros.

Ser obrero y haber compartido días de trabajo con el patrón era una medalla invisible de la que se vanagloriaban unos cuantos privilegiados. Ellos sabían ese código secreto que enseña la forma de vivir en una determinada organización.

Los nuevos dirigentes recordaban que los fundadores, despreciaban los análisis numéricos detallistas que buscaban justificar hasta la ultima peseta. No estaban hechos para saber donde perdían dinero. Lo que les interesaba era la forma de ganarlo.

Y también que lo que montaron la Empresa, procuraron enseñar a las nuevas generaciones lo que no se aprende en las escuelas de negocio. Lo que funciona por la intuición, lo que a ellos les sirvió durante años, lo que está por encima de cualquier carrera y cualquier máster. “La experiencia en el trato de las personas, la forma de ganar credibilidad con los proveedores, la manera de fidelizar a un cliente”

Y llegó el día en que, los que les continuaron en la Dirección, tomaron la decisión de vender la Empresa. Quizás era la mejor opción, quizás alguien de fuera valoraba mucho y bien lo realizado.

 

PRESENTE Y FUTURO.

Aquel día todos los que formaban parte de aquel ente vivo, se despertaron un poco más huérfanos. Un poco más débiles. Un mucho más inquietos.

Había que afrontar un nuevo futuro, unas nuevas necesidades, unas nuevas oportunidades.

Y también desprenderse de la protección, de las costumbres, de las seguridades y de las garantías que se habían ido creando desde el primer minuto de aquella Empresa.

Todo un mundo de nuevos interrogantes cayó sobre aquellos trabajadores.

¿Qué hubiera pasado, si hubiéramos seguido igual?

¿Y si hubieran comprado a otra empresa de la competencia?

¿Encajaré en el nuevo proyecto?

¿Se valorará lo que hago?

¿Porqué no me preparé para este momento?

 

Tiempo de globalización, de nuevos mercados, de nuevas reglas… de nuevos retos… de nuevas ideas…. de nuevas competencias.

 

Con distinto panorama, algo más de cinco décadas después, vuelve la necesidad de ser y comportarse como los fundadores de la Empresa, de utilizar sus realizaciones….. de demostrar que aprendimos las lecciones de ser emprendedor.

 

 

 

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