VENCER LOS MIEDOS

VENCER LOS MIEDOS

El miedo es un estado emocional, necesario para la adaptación a los cambios, pero que nos provoca angustia y ansiedad.

El miedo forma parte de las personas, y también de las Organizaciones. No hay nadie, ni ninguna Empresa que pueda afirmar que no tiene o padece miedo.

El miedo es un proceso de aprendizaje que nos alerta de los peligros y del dolor que una situación nueva, una amenaza, un cambio, en definitiva, nos pueden causar y que nos hace reflexionar acerca de cómo podemos sobrevivir a esas nuevas situaciones y de qué manera afrontarlas y superarlas.

La vida de las organizaciones está llena de etapas en donde los miedos han adoptado diferentes formas y motivos.

 

Los Cambios en las Empresas.

El cambio de las estructuras, la aparición de las reivindicaciones de los trabajadores, la introducción de la maquinaria, las nuevas formas del comercio, el desarrollo de los negocios en otros países, fueron en el pasado fuente de incertidumbres y de toma de decisiones para sobrevivir en los nuevos entornos.

Estos y otros muchos ejemplos sirven para demostrar que la historia de las Organizaciones está llena de hitos, siempre ligados a avances, en donde ha sido necesario vencer miedos y resistencias.

En nuestro mundo actual perviven alguna de estas “pesadillas” y otras nuevas que cualquier dirigente de una Organización, cualquier Empresario y por delegación, cualquier directivo debe afrontar en su día a día. Inclusive cualquier trabajador está condenado a afrontar estas evoluciones.

En nuestro tiempo, el que nos ha tocado vivir, cada día que pasa, la tecnología, los nuevos conocimientos, las nuevas aplicaciones van constituyendo una fuente de descubrimientos, sorpresas y desafíos a los que enfrentarnos.

Es el nuevo miedo, el nuevo reto que inexorablemente se pone en nuestro camino y probablemente el mayor que tendrán que afrontar la mayoría de las Organizaciones.

Basta con salir a la calle y ver las aplicaciones de los teléfonos celulares, para darse cuenta de que nada es como el ayer y que las nuevas tecnologías y el dominio de los datos están ya aquí para gestionar nuestras vidas.

 

El futuro, ya no es algo que vendrá. Es algo que ya está aquí.

El problema para muchas empresas y muchos directivos es que sin haber logrado aún adaptarse a los cambios de las últimas décadas: Globalización, Agilidad, Visión del Cliente, Nuevas Generaciones de Consumidores, Milenials, etc. etc., descubren que hay algo nuevo a lo que enfrentarse.

Y sin haber acabado de pulir su adaptación a las nuevas formas de competencia, los nuevos cambios en el mercado, en las formas de consumir o de relacionarse e inclusive a los avances que la Administración Publica realiza, tienen ante sí el reto de afrontar como empresarios lo que ya viven como personas, como usuarios o como ciudadanos.

Unos sienten el pánico, que es el miedo colectivo, sin fundamento y descontrolado. Y acuden a los foros de innovación, a los gurús del futuro o a los profetas que anuncian los cataclismos, las catástrofes y las pandemias que están por llegar.  No aportan ninguna solución, pero asustan a los que acuden a ellos y venden pociones mágicas.

Es la solución de quien piensa que el futuro puede esperar o la de quien no quiere cambiar, porque el miedo le atenaza o porque está bien en su zona de confort. Y todos los días hay una frase de prudencia, de esperar a ver cómo evoluciona la novedad en cuestión o de esperar para ver por donde caminan los demás.

Y el exceso de análisis lleva a la parálisis.

 

Otros se lanzan al sinsentido de querer comprar lo más nuevo, la última versión, lo que tiene el vecino. A veces llegan a hipotecar el futuro económico, en la búsqueda de la última tecnología. No se paran ni cinco minutos en seguir los pasos prudentes del sentido común y empezar a digerir las novedades poco a poco y con la capacidad económica, tecnología o humana que cada uno tiene.

En una forma de buscar protección, sin querer asumir que el vencimiento de estos nuevos miedos, no se puede comprar.

Desgraciadamente las hipotecas hay que pagarlas y más de uno de estos “osados” acaba consumiendo recursos muy necesarios en el lujo innecesario.

Y las precipitaciones se pagan.

 

¿Que hacen los que sobreviven?

Los más inteligentes empiezan a utilizar a las personas, a esos “incultos” que en su día a día aprenden a utilizar el Facebook, el WhatsApp, a montar grupos, a descargar aplicaciones. A los que saben que LinkedIn avanza más rápido que los viejos métodos de selección de personal. A que su móvil le da más posibilidades de las que ve en la Empresa. Y  que se comunica mejor con sus amigos del bar que con los departamentos de la Fábrica.

En una palabra, las Organizaciones inteligentes están empezando a hacer caso a esos “ignorantes” que poco a poco han ido sobrepasando a la Empresa en el conocimiento y en el uso de las nuevas tecnologías.

Utilizo las expresiones “incultos” e “ignorantes” porque es el sentimiento que muchos directivos que no saben utilizar las nuevas tecnologías, usan para desacreditar a los que sin estudios y sin conocimientos están usando las herramientas que el nuevo tiempo nos ha dado, de forma más eficiente.

Porque en el fondo, la gran revolución es que nosotros, como personas vemos en nuestra esfera de consumidores, la transformación digital que se está produciendo, los cambios en la relación de oferta y demanda, las nuevas formas de trabajo y que estamos entrando en una era diferente.

En cambio, como trabajadores vemos la resistencia a la misma, la lentitud de las Empresas burocráticas, el quedarnos atrás en la competitividad y aunque para algunos esta es la situación más cómoda, para los que tienen una mínima visión de futuro, esta lentitud es un lastre difícil de soportar.

Los que quieren romper sus miedos, comienzan por experimentar poco a poco. Como los niños, aprenden probando, paso a paso, investigando, construyendo frases palabra a palabra, caminando a gatas y cayéndose una y otra vez, ….

 

Saben que cualquier situación de un cambio tan grande, requiere enfrentarse a él, poco a poco, aprendiendo y venciendo los miedos.

 

Y cuando la Organización se convence y empieza a superar sus miedos, es el momento de los técnicos y de los especialistas en la materia. Porque entonces no se encuentran el miedo, la reacción negativa, las barreras mentales, sino gente dispuesta a disfrutar de las nuevas tecnologías y a convertir las dificultades en instrumentos.

 

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