UNA FORMA DE HUNDIR UNA EMPRESA

UNA FORMA DE HUNDIR UNA EMPRESA

Quizás Vd. trabaje en una Empresa, en la que sin quererlo, se esta labrando una muerte tonta y en la mayoría de las ocasiones evitable.

Todas las organizaciones guardan en el conocimiento de algunos de sus trabajadores, los motivos por los que crecieron en el pasado, son competitivas en el presente y pueden afrontar el futuro.

El problema es que la aparición de nuevos estilos de liderazgo, llevado a termino por personas que creen que dirigir es imponer un modelo (el de ellos) y que van a ser capaces de imponer valores, creencias y competencias, sin pararse ni dos minutos en observar las sapiencias y los comportamientos de gente humilde y eficiente.

 

La Historia

Hace algunos años, dentro de una Empresa dedicada al aislamiento para construcción, había un Departamento especializado en la fabricación de Poliestireno Expandido. (El famoso corcho blanco).

5 fabricas distribuidas estratégicamente por España, al frente de los cuales cuatro hombres y una mujer de aquellos a los que casi no había que enseñar nada ni del producto ni del mercado.

Estaban cerca del mercado y de su gente y sabían de aquello que hace crecer las Empresas: Las necesidades y los gustos del cliente y comprar barato para vender un poco más caro.

Gestión directa al frente de pequeños equipos y entendimiento con la red de ventas. Un binomio que hacía que los Departamentos Centrales de aquella Empresa no tuviéramos que preocuparnos demasiado de lo que acontecía en aquellas fabricas.

Desde el punto de vista de la gestión de personas, alguna visita de cortesía, algún viaje ante algún problema grave de algún trabajador y el resto del día a día era cosa de aquellas “fieras” que sabían como mantener la productividad y tener contento  a su personal.

Mano izquierda lo llamaban. Palmadas en la espalda cuando las cosas salían bien y una advertencia a tiempo cuando alguien se torcía.

En la fabrica mayor, que servía también de soporte  tecnológico para el resto, trabajaban dos autenticas enciclopedias vivientes de lo que era el Producto y su utilización.

Uno se dedicaba a los equipos de fabricación. El otro diseñaba los moldes con los que se realizaban las piezas para los clientes.

Los dos trabajaban a la antigua. Horas y horas cuando había un problema a resolver. “Poco papel y mucho polvo”, me decían alguna de las veces que charlaba con ellos.

 

La Falsa Modernidad

Un día, a nuestra flamante Business Unit, de acuerdo con la Dirección General, se le ocurrió que aquellos dos veteranos no se adecuaban a los tiempos modernos, “había que introducir las nuevas técnicas del Management, de la Motivación, de la Dirección de Equipos etc. etc“. El liderazgo motivacional decían.

Demasiado mayores para aceptar los nuevos estilos, y cercanos a la jubilación a ambos se les propuso adelantar la misma.

Y en tres meses aquellos dos veteranos, se encontraron sustituidos por un nuevo Manager que todo lo decía  utilizando términos en inglés y para el que todo eran números, números y más números., pero que no supo ver lo que estábamos a punto de perder.

Con el tiempo se convertiría en un muy buen dirigente, pero en aquella ocasión era todavía un novato y se dejó llevar al error.

Y una mañana, la mayor parte de nuestro capital intelectual en aquella materia se tiró en aras de los planes de modernidad de la Compañía.

Nadie pensó en poner un “continuador”, en dar un poco más de tiempo a que alguna persona “aprendiera”, o a buscar algún joven a quien enseñar.

Las formas del Management a veces tienen tanta estupidez, que desdeñan el sentido común interno y la visión de los clientes externa. De nada sirvieron las advertencias que alguno de los gestores de personas señalábamos.

Solo recibimos una mirada por encima del hombro y una sonrisa tranquilizadora con la afirmación de que el nuevo “líder” o gerente del área sabría llevarlo.

 

Las Consecuencias.

Y fueron los clientes los primeros que notaron que habíamos perdido capital humano e intelectual. Solo querían tratar con quien les habían resuelto problemas, y no con quien les hablaba de números y cantidades. Poco a poco fuimos perdiendo clientes y sin la cabecera tecnológica, nuestra cinco fabricas y los cinco leones que teníamos al frente se nos fueron poco a poco.

Perdimos el negocio. Pequeño sí, pero importante. En los grandes números de nuestro grupo industrial casi ni se notó la perdida de aquel segmento de mercado.

En el debe de aquella batalla se fueron un excelente modelista, y un magnifico diseñador de equipos. Y cinco excelentes jefes de fabrica.

Salvo los dos que se jubilaron, ninguno de los cinco estuvo mucho tiempo sin trabajo.

La Empresa con su cáncer creciendo, terminó perdiendo hasta el nombre. A los autores de aquel desaguisado, hubo que despedirlos.

 

Conclusión.

 

Si Vd. dirige una Empresa :

 

Haga un mapa con lo que se sabe hacer en cada Departamento.

Identifique la gente que sabe hacer su trabajo, igual o mejor de lo que se realiza en la competencia.

Tenga siempre un recambio de los puestos clave. Alguien que acumule conocimientos.

No deje que nadie hable de lo que no entiende.

En todo caso permita siempre que se pregunte sobre lo que no se sabe

 

 

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