TRES CAUSAS PARA LA REBELION DE LOS JOVENES

TRES CAUSAS PARA LA REBELION DE LOS JOVENES

La crisis se ha cebado con ellos.

Ellos son la mayoría de los que están soportando salarios de miseria, ellos son los que han tenido que irse del país o ver como sus amigos se tenían que marchar y ellos son, en definitiva, los que han aprendido en propia carne, que las reglas del juego han cambiado.

Dentro de ese colectivo de jóvenes hay tres grupos muy bien diferenciados: Los que contra viento y marea han sido capaces de sacarse un grado profesional o una licenciatura; Los que abandonaron los estudios ante el reclamo de los salarios fáciles de la época del ladrillo y los que han padecido la precaridad, mientras que el resto de la sociedad miraba para otro lado.

Día a día hemos ido castigando al mejor de los colectivos, el más capacitado, el que sabía manejar mejor las herramientas de la era tecnológica que nos ha tocado vivir.

Y ahora que soplan ligeros vientos de cambio, no queremos darnos cuenta de que nuestros jóvenes no creen en nuestras mentiras. Mejor dicho, quieren que hablemos claro, que transformemos el mundo de Empresa que les estamos ofreciendo.

Y se rebelan o se van a rebelar contra tres conceptos:

 

UNO. – LA REBELION CONTRA LA ORGANIZACIÓN DE LAS EMPRESAS

Las empresas españolas, la sociedad, la legislación, los poderes públicos están anclados en paradigmas del pasado. Nuestra estructura económica se debate en estos momentos entre dos modelos: el tradicional, el puesto de trabajo estable, fijo y para toda la vida, el organigrama rígido y las normas establecidas y el modelo que nos esta llegando: la Empresa que se forma para un fin, lo logra y luego desaparece o se transforma enviando a sus componentes a nuevos proyectos.

Lo cierto es que toda nuestra arquitectura legal, contractual y de pensamiento está basada en un sistema que no puede luchar contra otro mucho más ágil y competitivo.

Nadie quiere reconocer que cada día se van cerrando más empresas del antiguo sistema, mientras que crecen y dominan los mercados las nuevas organizaciones.

Nos seguimos aferrando a la utopía de que las cosas no cambian, pero día a día van desapareciendo organizaciones clásicas, empresas históricas y que incluso, las que mejor se han adaptado, las de dirección familiar, van padeciendo la falta de valentía de saltar de un modelo caduco al modelo que nos imponen las nuevas normas de comercio mundial y los avances tecnológicos.

 

DOS. – LA REBELION CONTRA LAS FORMAS DE DIRECCION DE LAS PERSONAS.

Hemos hablado tanto de Liderazgo, tanto de Coaching, tanto de Motivación…… y hemos hecho tan poco, que no podemos convencer a nadie y menos a los jóvenes.

La inmensa mayoría de las teorías sobre la gestión de los Recursos Humanos son una fantasía, un sueño, especialmente por los que los predican (dime der que presumes y te diré que careces): políticos que nunca han visto un puesto de trabajo privado, gurús que nunca han probado una teoría en la vida real, conferenciantes que hablan de multinacionales en las que nunca han estado, Coaches y mentores certificados que nunca han trabajado en una empresa etc. etc. etc.

Han sido tantas las palabras vacías, que a estos chicos y chicas que están entrando en el mercado de trabajo con tanta dureza y tanta explotación, les suena todo a parte del entramado que les ha estado amargando su incorporación al mundo laboral.

Y en algunos casos donde se han puesto en marcha experiencias de gestión que pretendían mejorar el clima o las relaciones, al primer cambio de vientos de los resultados económicos, los primeros despedidos han sido no los que menos valían o los más incompetentes, sino los que menos costaban de echar: los últimos en entrar en la Empresa.

Y en el fondo los jóvenes no creen en lo que se predica desde las Direcciones, porque tienen su vida programada de otra manera. No quieren pertenecer a la Empresa. Esperan solo tener un lugar para desarrollar sus competencias.

Esperan respeto por su vida, no utilización.

 

TRES. – LA REBELION CONTRA LOS SINDICATOS Y CONTRA SUS COMPAÑEROS

Los dirigentes sindicales saben muy bien que en estos momentos el índice de afiliación se acerca a cruzar la línea por debajo del 10 % y que en los sectores emergentes ese índice se acerca al 0 %.

Pero los jóvenes que han entrado en las Empresas han visto como existe una sobreprotección hacia los antiguos trabajadores y los derechos adquiridos.

Y que los líderes sindicales se preocupan hoy más de defender los derechos de colectivos gremialistas o los derechos adquiridos de antiguos trabajadores, aunque estos no tengan ningún sentido ni contraprestación.

Muchas empresas están llenas hoy de derechos “ad personam”, de derechos adquiridos, de condiciones particulares, porque es y ha sido el único medio de llegar a algún tipo de acuerdo colectivo.

Y por la incapacidad de negociación colectiva en la Empresa del que esta preñado nuestro actual sistema de relaciones laborales.

Eso ha hecho que la estabilidad, los buenos puestos de trabajo, no los tienen hoy los que más lo merecen, sino los que han tenido más suerte a la hora de pertenecer a una determinada Compañía.

En una palabra, nuestros actuales sindicatos viven más cerca del gremialismo o del corporativismo que no del sindicalismo.

Y como consecuencia de todo ello, la situación es buena para los antiguos trabajadores, pero nefasta para los que acaban de llegar, o intentan llegar a un puesto. Y nadie se atreve a decirlo.

 

LA ESPERANZA

Les guste o no a nuestros gobernantes, a nuestros teóricos de los recursos humanos o a nuestros sindicalistas, los jóvenes son los mejor preparados para la nueva configuración de las Empresas.

Lo importante es que el modelo en el que nos obligan a trabajar las nuevas circunstancias del mercado, requiere de una nueva forma de visión, tanto por las Direcciones como por los trabajadores o sus representantes.

No puedo teorizar de lo que va a venir. O como va a ser la reacción de los jóvenes. Lo que sé es que viene un tiempo de reglas y compromisos nuevos.

Y que las Empresas que quieran sobrevivir a los cambios, van a necesitar mucha gente joven.

POR CIERTO, JOVEN NO QUIERE DECIR TENER POCOS AÑOS, SINO ESTAR ABIERTO A APRENDER Y A DESARROLLAR NUEVAS HABILIDADES.

 

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