¿PORQUE SE VAN NUESTROS MEJORES JOVENES TRABAJADORES?

¿PORQUE SE VAN NUESTROS MEJORES JOVENES TRABAJADORES?

Algunas Empresas españolas están viendo como lenta pero inexorablemente alguno de los mejores jóvenes trabajadores que tenían en plantilla se van marchando sin nada que pueda impedirlo.

Habitualmente además de jóvenes, están bien preparados y han demostrado capacidad, competencia e inteligencia para ocupar puestos de mayores responsabilidades.

Es curioso contemplar como muchos de los Lideres de estas organizaciones y muchos de los Directores de Recursos Humanos, aplican razonamientos típicos y tópicos de otras épocas, a esta fuga del talento.

¿Falta de Liderazgo? ¿Incomunicación? ¿Indefinición de la carrera profesional? ¿Salario? ¿Conciliación de la vida personal?

Parece que queramos afrontar la nueva era de la tecnología y de la información con herramientas diseñadas para la sociedad industrial.

Quizás todo se reduzca a que hablamos de los mismos problemas, pero con enfoques totalmente distintos.

 

Primera pregunta ¿Entiende la Alta Dirección el problema?

¿Puede una empresa, cuyos altos Directivos están formados en experiencias de éxito en los 70, los 80 o los 90, afrontar la forma de entender a personas de 30 años que nacieron ya con la informática y la tecnología como “biberón”?

Como en todas las cosas, hay disparidad de criterios.

Hay empresas que se están hundiendo porque no saben adaptarse y se aferran a las formas en las que consiguieron subir a su pedestal.

“siempre hemos hecho las cosas así y estamos en primera línea”

Lo malo, para este tipo de Direcciones es que ni se dan cuenta ni aceptan que el problema no radica en los jóvenes, sino en su falta de entendimiento de las nuevas situaciones.

Otras creen que es una cuestión de modernidad que se puede comprar. Y se inflan a diseñar y poner en marcha programas, departamentos y herramientas a cada cual más novedosa.

“Ya tenemos un Community Manager, y una página web y hasta Facebook…… aunque yo ni los miro”

Sin embargo, la frustración continua, porque, aunque hayan comprado la herramienta, no saben qué hacer con ella.

En cambio, otras Organizaciones han hecho un ejercicio de humildad y aceptan que los tiempos han cambiado y hay que integrar a las nuevas culturas. En una palabra no intentan adaptar a los jóvenes, sino que van adaptando la Empresa al futuro.

 

Segunda pregunta: ¿Cómo creen los Altos Directivos que influye la imagen de la Empresa en esos jóvenes que dominan las nuevas tecnologías?

Hay muchos Empresarios que han subido gracias al espartanismo, la sencillez y un profundo control de gastos.

Piensan que jóvenes deben entender ese valor que ha hecho crecer la Empresa.

Y sin embargo muchos de esos chicos y chicas que han visto las instalaciones de las Empresas modernas, especialmente las áreas dedicadas a la función social (comedores, aulas, vestuarios, tipos de salas de trabajo, espacios abierto. etc. etc.) no conciben que en una Empresa normal no haya aulas equipadas, ni salas de reuniones, ni un lugar para tomar un café o hacer un descanso, o que los sitios donde se cambian non tengan un mínimo de higiene, comodidad y limpieza.

(Advierto al lector que exagero con los dos extremos, para visualizar el problema.)

El espartanismo es concebido por estos jóvenes como algo “cutre” y para la gran mayoría de ellos, su trabajo corresponde a “su hoy” pero nunca a “su mañana”. Trabajan, pero están pensando en irse.

Y muchos directivos se encuentran que aquello que era aceptado por generaciones de trabajadores: “el trabajo duro”, “los apretones” “el apañarse con lo que hay” …. No forman parte del contrato psicológico de los jóvenes trabajadores.

 

Algunos empresarios se han  dado cuenta de esta especial forma de ver las organizaciones y procuran que el lado humano esté presente en todos los aspectos de la Empresa. Y no solo en la cuestión salarial, que curiosamente NO ES lo que más les importa a los jóvenes.

 

Tercera Pregunta: ¿Se dan cuenta algunos directores generales, que estos chicos jóvenes no quieren seguir un programa único en la Empresa, sino que quieren tener su propio “mini programa”, su espacio donde demostrar sus capacidades, crecer, aprender?

 Muchas Direcciones se empeñan en desarrollar macroprogramas, megaobjetivos, planes estratégicos que engloben todas las áreas de la compañía.

Lo que era bueno, fantástico y operativo hace años y a lo que se afiliaban con todo su esfuerzo los viejos trabajadores, no es hoy aceptado por las nuevas generaciones.

Ellos quieren su particular desafío. Algo por el que puedan ser medidos individualmente. Un espacio donde puedan desarrollar su creatividad y se les evalúe su proyecto, su tarea, sus logros.

No admiten el grupo ni el equipo como forma de medir.

Algunas empresas siguen insistiendo en realizar el “Gran Programa de Renovación, de Innovación o de Desarrollo” y en silencio, los jóvenes trabajadores cumplen, no se quejan, …..

pero no se entusiasman con aquello en lo que se les quiere hacer participar.

Les falta la individualización.

 

Otras Empresas no lanzan ninguno de estos grandes programas, pero están llenas de pequeños proyectos con nombres y apellidos, fáciles de medir y donde se puede percibir diáfanamente quien aporta, quien innova y quien crece.

 

En resumen:

 

Las nuevas generaciones tienen otros valores que no cuadran con los que hemos mantenido como paradigmas en las Empresas.

 

Muchos empresarios sufrirán intentando que los jóvenes se adapten a su forma de trabajo.

 

Otros adaptaran las Organizaciones a la forma del desempeño de los trabajadores del futuro.

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